Apreciación·Arte·Cultura·Educación Artística

5 mitos sobre la creatividad

La autenticidad es incalculable, la originalidad es inexistente y, no te molestes en ocultar tu robo, celébralo si quieres.

Jim Jarmusch

Hace poco hablaba con mi hermana, si hablar supone escucharla quejarse por una hora de su horrible profesor y sus tareas inútiles. Ella estudia para ser abogada pero no era precisamente de derecho sobre lo que conversábamos. La clase de ese terrible maestro era de CREATIVIDAD.

A mí me parecía increíble que existiera una asignatura de este tipo como parte de la formación curricular de tronco común en las universidades, y me dio lástima que el profesor desperdiciara tan grande oportunidad de formación, pidiéndoles a sus alumnos que escribieran un cuento con tres palabras aleatorias (abogado, elote y denuncia) *facepalm*

“Personas cuadradas” representación gráfica

Sobre todo porque tales actividades provocaron que mi hermana emitiera un juicio erróneo aunque comprensible por su actual situación: “La creatividad es inútil para el derecho, simplemente no es para mí.” Esa frase pudo conmigo de una manera muy personal, porque en los últimos años me he dedicado a estudiar las implicaciones emocionales que tiene la creatividad sobre algunos grupos de población como los niños superdotados y me di cuenta que ni siquiera yo tenía una concepción acertada sobre lo que significa “ser creativo.”

Fue entonces que entendí que persisten mitos o malentendidos sobre la creatividad y quiénes la ejercen, que no permite una amplia adopción de esta práctica, no sólo para el arte sino para cualquier rubro de la sociedad. Por este motivo es que presento cinco mitos en torno a la creatividad y sus verdades.

La creatividad es una inspiración divina

Probablemente esta sea la concepción que más he escuchado en las personas, sean éstas religiosas o no. Muchas veces cuando nos encontramos realizando un trabajo o escribiendo la tesis, solemos solicitar inspiración o la llegada de una idea que nunca se presenta a cualquier ente del cielo. Esta percepción proviene desde la Edad Media en la que se consideraba que el “acto de crear” pertenecía solamente a Dios, siendo su facultad más característica como divinidad.

No obstante, desde el siglo XIX y mayoritariamente en todo el siglo XX, la idea de que el hombre también “puede crear” se postuló como posibilidad y hoy en día existen numerosos estudios científicos que avalan que la creatividad sí es una facultad humana. De tal suerte que no es algo ajeno a nosotros y por supuesto que está al alcance de cualquier individuo. El arte es la evidencia más obvia de este hecho pero podemos verla en la política, la arquitectura, la ciencia… etc.

La Inspiración de San Mateo, Caravaggio
La creatividad es para desordenados

Si bien es cierto que el desorden estimula la creatividad, no implica necesariamente que debas destender tu cama y sacar la ropa de tus cajones para encontrar una idea innovadora. A lo que se refiere es que el acto de crear no es algo bonito y sutil, sino que se trata de un proceso violento y salvaje en donde el entorno se afecta y desequilibra pero es precisamente este desajuste el que permite observar diferentes perspectivas.

No se le debe tener miedo al desorden cuando ejercemos la creatividad, no obstante como cualquier proceso, requiere de pautas, metodologías y sí, incluso reglas. Poner límites no es malo, ya que ayuda a encontrar lo que necesitamos sin divagar por senderos que no llevan a ningún lado.

La creatividad sólo le sirve a las personas dedicadas al arte.

Falso. Como mencionaba anteriormente, el arte es la evidencia clásica del actuar de la creatividad, pero no es el único campo que goza de sus resultados. Teresa Amabile, psicóloga y docente de la Escuela de Negocios de Harvard, habla acerca del acto creativo en las organizaciones, la industria y los negocios, llevando esta capacidad humana a terrenos económicos y de innovación en la producción.

Al final, de lo que trata ser creativo no es hacer cuadros bonitos con colores fulgurantes, sino ser capaz de encontrar nuevos caminos y diferentes soluciones a los mismos problemas del mundo en donde las respuestas convencionales no han sido del todo satisfactorias.

La clásica foto de colores desparramados en el suelo
La creatividad es ser excéntrico o alocado

Justo es una de las cosas que Teresa Amabile niega como característica de alguien que es creativo. Lo excéntrico tiene que ver más con una cualidad de la persona, y la creatividad es además una capacidad. El ejemplo más ilustrativo es cuando conocemos al artista de una pintura que nos gusta mucho o un director y su apariencia no da ninguna pista de que haya sido ese individuo el autor de la obra que nos ha impactado.

Para muestra, un botón. Junji Ito es un ilustrador japonés cuya obra puede inscribirse en el género del terror, la violencia y lo irracional. Una de sus obras más emblemáticas es el manga Uzumaki (Espiral) en donde la gente de un pueblo se ve invadida por el horror de las espirales. No obstante, si uno observa cualquier foto de Junji, jamás creería que este hombre fuese capaz de crear imágenes tan aterradoras. Te invito a buscarlo en Google, para comprobarlo 😉

Uuzmaki
Originalidad vs. Creatividad

Digamos que estos dos conceptos son primos. Es decir, comparten características pero no son lo mismo. Usualmente creemos que lo que llama nuestra atención (como en la publicidad) es por ende creativo, no obstante se trata de una idea original, mas puede que no sea creativa.

Me explico. Tanto la creatividad como la originalidad se basan en el principio de la diferencia. Lo original no existía anteriormente y es único comparado con lo demás; empero la creatividad da un paso más allá: le da un valor a ese distintivo. El ser creativo consiste en buscar, resolver y presentar opciones divergentes a los obstáculos o reflexiones a los que nos enfrentamos. Puede que dicha solución sólo sea una pequeña modificación a un producto, no crear algo nuevo de la nada.

No tienes que ser la morra de los plumones para ser creativo

La creatividad se ha vuelto algo de moda tanto en el ámbito laboral como en el escolar. Todo el mundo quiere desarrollar el “pensamiento creativo” y compran un iPad, plumones de colores y una taza de Pantone. No obstante, el acto de crear es un momento, un proceso intenso que requiere la apertura de paradigmas y la superación de prejuicios. Pensar diferente a lo convencional duele, pero es necesario.

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